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No entiendo casi nada de lo que escribes, pero de lo poco que llego a entender en ese batiburrillo ininteligible que llamas escritura, es que continúas llamándonos intolerantes, carentes de hermandad, de cerrados, hipócritas, irrespetuosos... Y, acto seguido te permites continuar dando clases de lo que es Masónico y lo que no. Así, a pelo. Sin preservativo, vaya.
Mi modesta recomendación, querido Justiniano, es la siguiente:
Infusión de poleo-menta por sus propiedades tranquilizantes, porque elimina gases, favorece la digestión, taquicardias, vértigos y calma la tos. O, en su defecto, una tila, por sus propiedades tranquilizantes, porque va bien para el estrés, el nerviosismo, la gastritis e indigestiones debidas a causas nerviosas, combate insuficiencias renales, gripes, catarros y depresión nerviosa. Mezclada con manzanilla, refuerza su condición de digestivo de ambas infusiones por separado.
Y ahora, si quieres, hablamos de Masonería. Pero no pretendas sentar cátedra con tus afirmaciones, puesto que aquí tenemos por costumbre servir a la Verdad. Y eso pasa por desarrollar sentido crítico, conocimiento de la historia universal de la masonería (y no solo de la de un lado), conocer y admitir la pluraridad de los usos masónicos sin olvidar las fuentes originales, aportando las CLAVES documentales como Kefás y otros hacen en un vano intento de aportar más Luz. Combatir la manipulación constante de la historia de nuestra Institución y contribuir a la reunión de aquello que jamás debería haberse separado. Etc (es que me voy a desayunar)
Aunque, me temo, que muchos, cuando señalamos algo, prefieren quedarse mirando al dedo. Algo muy humano aunque improductivo.
saludos.
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